Más allá de los incentivos y ayudas públicas existentes, los modelos de sostenibilidad y transparencia propios de la economía circular ofrecen numerosos beneficios a las pymes que los implantan. Entre otros destacamos:

  1. Incremento de la productividad, la competitividad y la rentabilidad

    Eliminar residuos de la cadena industrial mediante la reutilización de los materiales a su máximo, permite a las empresas reducir los costes de producción y la dependencia de los recursos primarios. Además, los beneficios de la economía circular no son sólo de índole operativo, sino también estratégico, ni son exclusivos para la industria, porque además benefician a los clientes, usuarios y consumidores, convirtiéndose así tanto en una fuente de eficiencia como de innovación.

    Adoptando los principios de la economía circular, las empresas se benefician de ahorros sustanciales netos en materias primas, y de la reducción de los riesgos de suministro y de la volatilidad de los precios. Además, les permite incrementar la motivación para desarrollar la innovación y generar puestos de trabajo, mejorar la productividad y la competitividad, y garantizar la estabilidad de la economía a largo plazo.

  2. Reducción de la volatilidad de los precios e incremento de la seguridad de los suministros

    El paso a la economía circular supone un menor uso de materias primas vírgenes y un mayor uso de insumos reciclados, lo que reduce la exposición de las empresas a los precios de las materias primas, cada vez más volátiles, y genera mayor resiliencia ante esta situación. También se reduce la amenaza de interrupción de las cadenas de suministro por culpa de desastres naturales o desequilibrios geopolíticos, ya que la descentralización de los proveedores ofrece la posibilidad de contar con fuentes alternativas de recursos productivos.

  3. Generación de demanda de nuevos servicios empresariales

    La economía circular puede generar la demanda de nuevos servicios empresariales, como, por ejemplo:

    • Recogida y logística inversa que aumenten la vida útil de los productos que se reintroducen en el sistema.
    • Comercialización a través de plataformas que permitan prolongar la vida útil y la reutilización de los productos, y que faciliten la reincorporación de residuos y subproductos a los circuitos de fabricación.
    • Fabricación de nuevas piezas y componentes, y reacondicionamiento de productos que requieran técnicas y conocimientos especializados.

    La recogida, el desmontaje, el reacondicionamiento de productos, la reintegración en el proceso de fabricación, y el poner los artículos al alcance los usuarios, requieren de competencias especializadas y del conocimiento detallado de los procesos. En la mayoría de los casos, es posible aplicar economías de escala entre fabricantes cuyas actividades son afines o complementarias, generando sinergias y nuevas oportunidades de negocio para las empresas que comparten los recursos dentro del circuito productivo.

    Por otra parte, la economía circular abre una excelente oportunidad para desarrollar nuevos modelos de negocio sostenibles, que puedan absorber el reciclaje de nuestros residuos, e incrementar la reutilización de los recursos. Relacionado con lo anterior, la economía circular no sólo ayuda a disminuir el uso de los recursos con los resultantes beneficios ambientales, sino que también puede generar empleo.

  4. Mayor interacción con los clientes

    Las soluciones circulares ofrecen a las empresas nuevas formas para interactuar de forma creativa con los clientes. Ciertos modelos de negocio, tales como el alquiler o el contrato de arrendamiento (“leasing”, “renting”) establecen una relación a más largo plazo entre la empresa y sus clientes, ya que el número de contactos entre ellos se incrementa a lo largo de toda la vida útil del producto o del servicio.

    Estos esquemas comerciales ofrecen a las empresas la oportunidad de poder conocer las pautas de uso que pueden conducir a un ciclo íntegro de productos mejorados, a un mejor servicio y a una mayor satisfacción del cliente.

  5. Mejora de la reputación

    Debido a la cada vez mayor concienciación de los consumidores, la responsabilidad social corporativa ha ganado un gran peso en los modelos de negocio. Adoptar la economía circular es, sin duda, una forma de reforzar la reputación de la empresa. Por otra parte, son cada vez más empresas y organismos oficiales los que están exigiendo a sus proveedores que se unan a sus políticas de sostenibilidad y medio ambiente para poder trabajar con ellos, mediante auditorías o certificaciones. Pero ya no solo de calidad o medio ambiente, como ya es habitual, también se están pidiendo políticas de sostenibilidad.

  6. Estimulo para innovar

    Las iniciativas de sustituir los productos fabricados de modo lineal por bienes circulares por “diseño”, así como la creación de redes logísticas inversas y otros sistemas de apoyo a la economía circular, representan poderosos estímulos para generar nuevas ideas. Entre las ventajas que origina una economía innovadora basada en el ejercicio del “ecodiseño” y de la “ecoinnovación”, se incluyen mayores tasas de desarrollo tecnológico, empleo de materias primas derivadas del reciclaje y la recuperación, creación y formación de mano de obra especializada, mejora de la eficiencia energética, y oportunidades de optimizar la competitividad y la rentabilidad de las empresas.

    Todo proceso de ecoinnovación ha de desarrollarse estimulando la colaboración entre empresas y entre diferentes sectores productivos, para así generar sinergias aprovechando el intercambio de opciones en las cuales se apliquen los principios de la circularidad. La colaboración entre las empresas y los centros tecnológicos, así como el trabajo organizado dentro de diferentes “clúster” de enfoque específico, pueden también contribuir de modo positivo a planificar con agilidad las actuaciones conducentes a la adopción de modelos sostenibles de producción, de negocio y, en consecuencia, de consumo.